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Educación
Publicado 1969.12.31 por Comisión de educación

 

 

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Hacia una sociedad más justa y solidaria: la educación como piedra angular para garantizar a todas las familias una educación de alto nivel.

Somos un partido político nacional y popular que, inspirados en la tradición del humanismo cristiano, convoca a chilenos y chilenas, sin distinción de clases, ni razas, ni religiones, a la tarea de construir una sociedad más libre y más justa y a alcanzar para Chile un desarrollo equilibrado, que permita a cada persona desenvolverse plenamente y acceder al bienestar material y espiritual que corresponde a su dignidad humana. La Democracia Cristiana señala con fuerza que la principal fortaleza de Chile está en su gente, por lo que la educación es la piedra angular de nuestro futuro. En el umbral del segundo centenario de nuestra independencia, el país debe estar en condiciones de garantizar a todas las familias chilenas una educación de primer nivel.

 

 

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La educación de las personas. Concebimos a las personas como seres dotados de dignidad, inteligencia y voluntad capaces de libertad, es decir, del desarrollo de sus proyectos de vida sin restricciones ni imposiciones arbitrarias.  La educación es fundamental para el desarrollo integral de cada persona en todas sus dimensiones, intelectuales, valóricas y espirituales, físicas y artísticas; así como para la formación  de ciudadanos capaces de vivir en común y asumir la vida en democracia. Así mismo, la educación es un derecho y  factor esencial  para la movilidad e integración social, la superación de la pobreza y la disminución de las inequidades. También cumple un papel fundamental para el desarrollo de las naciones en un mundo globalizado, competitivo y en que el conocimiento y el uso masivo de las nuevas tecnologías se han convertido en el capital más preciado, en donde las capacidades de crear, innovar y emprender se han convertido en la condición de futuro. El desafío de esta etapa es dar un salto cualitativo que nos permita consolidar una base educativa sólida, en términos de calidad y equidad, para formar integralmente a las personas.

 

 

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Las familias. La primera responsabilidad de la educación radica en las familias, a quienes se les debe asegurar la libertad para escoger el establecimiento que mejor responda a los requerimientos de sus hijos y dar espacios para la participación activa y responsable en el proceso educativo.  La familia es también la primera educadora, lo que le permite ejercer control sobre la calidad de la educación de sus hijos.

 

 

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La comunidad. Desde su origen, la democracia cristiana ha creído necesario para Chile la existencia de un proyecto nacional y popular. Una sociedad de hombres y mujeres libres que constituyen una comunidad denominada Nación. Ésta, para constituirse y permanecer viva, requiere de personas y comunidades que posean una base cultural común y, en la construcción de esa base común, se encuentra la tarea central de la educación. Si potenciamos directamente a las comunidades, estaremos mejorando la sociedad. Es en la comunidad donde se fragua el compromiso moral y donde encuentra su sustento la sociedad justa y solidaria. Aquí es donde se revitaliza la democracia. 

 

 

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El Deber del Estado. La educación es un bien público que el Estado debe asegurar, conjugando la libertad de enseñanza (padres libres para elegir la educación de sus hijos) y el derecho de todos y todas a una educación de calidad. Ambos, principio y derecho, le obliga a ejercer especial control cuando los recursos son públicos y los resultados educativos de un establecimiento son deficientes.

 

 

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Calidad para Todos. La promesa de la escuela o de toda institución educativa  en democracia, no es otra que hacer florecer los talentos de los estudiantes, para así reducir las diferencias sociales y económicas  inmerecidas, como la cuna o la herencia y hacer funcionar a la sociedad sobre la base del mérito y el esfuerzo. Tenemos que dar un salto en la calidad. Para ello es necesario seguir incrementando los gastos en educación, con más inversión, especialmente en los sectores más vulnerables; mejorar la gestión y rendición de cuentas del sistema educacional; mantener el esfuerzo en el aumento de cobertura en educación inicial y superior; y mejorar significativamente la formación y el desarrollo profesional de los profesores/a para tener docentes con prestigio y preparación de excelencia.

 

 

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Educación Pública. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar el derecho a la educación, especialmente para los más desfavorecidos; hay que propender a eliminar las barreras que se conviertan en obstáculo familiar para matricularse y asistir a las escuelas; asegurar el derecho a la no discriminación conlleva eliminar las diferentes prácticas que limitan no sólo el acceso a la educación sino también la continuidad de estudios y el pleno desarrollo y aprendizaje de cada persona. La selección y expulsión de alumnos discriminatoria y arbitraria son prácticas ajenas a la esencia de la educación pública,  y la concebida como aquella que recibe financiamiento público.

 

 

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Sistema Educativo. Para la DC es central establecer un sistema educacional que otorgue garantías a las cuales tendrá derecho todo niño y niña que viva en Chile. Este sistema tendrá una dimensión de acceso, de permanencia y también de egreso de una educación que asegure resultados de aprendizaje de calidad. Deberá favorecer especialmente a los que se quedan atrás. El objetivo es articular una verdadera red de iniciativas, recursos y dispositivos que el país ofrecerá a todos los ciudadanos desde los 0 años y hasta su vida adulta. Estas garantías se expresarán en la educación infantil, la educación básica y media, la educación superior y la educación permanente o a lo largo de la vida. Así mismo es necesario contar con alternativas de educación no formal para jóvenes y adultos que lo necesiten.

 

 

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Provisión Educativa. Para los demócratas cristianos el fortalecimiento de la libertad, la democracia y de una sociedad diversa y solidaria, pasa por la existencia de establecimientos educacionales públicos y privados que con autonomía desarrollen opciones educativas variadas a las cuales las familias puedan acceder. 

 

 

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La autonomía de las escuelas y liceos. Es un valor central, ella se refiere a la libertad que tiene todo establecimiento educacional para definir, implementar y desarrollar su propio proyecto educativo. Al mismo tiempo, se requiere de un marco curricular compartido y de normas que permitan la existencia de una base común de formación para toda la población.  En esa dimensión el sistema crea y recrea la Nación.

 

 

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Areas educativas especiales: Promover, a través de la educación, al mundo rural, considerando su sustentabilidad a partir del respeto y el trabajo solidario con las distintas comunidades rurales. Reconociendo y respetando su derecho a permanecer en sus lugares de origen, garantizando los mismos derechos de acceso y calidad a la educación para nuestros jóvenes. Garantizar la educación diferencial para todos los niñas/as y jóvenes con discapacidades, permitiéndoles su pleno desarrollo e integración a la sociedad.

 

 

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El desarrollo de escuelas inclusivas es el fundamento de escuelas más justas y democráticas. Una educación pública será de calidad si ofrece los recursos y ayuda que cada quien necesita para estar en igualdad de condiciones de aprovechar las oportunidades educativas y ejercer el derecho a la educación. Desde la perspectiva de la equidad, es preciso equilibrar los principios de igualdad (lo común) y diferenciación (lo diverso).

 

 

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Educación Municipal. La DC está por promover las escuelas públicas. Le interesa que ellas mejoren sustantivamente la calidad de la educación que imparten, especialmente en las comunas más pobres en las regiones, en zonas rurales y en centros metropolitanos. Parece llegado el momento de terminar la dependencia de las escuelas públicas sólo de las municipalidades y abrir la posibilidad de que ellas dependan de nuevas Corporaciones Públicas descentralizadas ya sea en el nivel local o regional. Deberían iniciarse gradualmente experiencias de este tipo a la brevedad, evaluarlas y en función de eso considerar su extensión. Estas Corporaciones deberán contar con los equipos técnicos que le permitan administrar los establecimientos y gestionarlos en lo pedagógico. Las instituciones a cargo de gestionar la educación pública deben tener las atribuciones, la flexibilidad, las herramientas técnicas y los apoyos necesarios para poder promover la máxima calidad de sus centros educativos.

 

 

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La educación privada. La educación privada, incluida la subvencionada, tiene una larga tradición en Chile y la DC la valora como expresión de la libertad, riqueza y diversidad cultural de nuestra nación y por su aporte al desarrollo educativo. Los privados deben responder con responsabilidad e idoneidad a la confianza que las familias y la sociedad les entregan. La educación privada, que recibe financiamiento estatal, debe ser administrada por personas jurídicas sin fines de lucro, este no debe estar presente en la educación subvencionada. Como humanistas cristianos entendemos que el lucro no contribuye al verdadero espíritu de la labor educativa, que no es otra que colaborar a la formación integral de las personas y comunidades, y para ello es necesario que los recursos que se destinen a la educación sean usados integralmente para ese fin.

 

 

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Un Sistema de Aseguramiento de la Calidad. La educación en tanto actividad pública, debe estar expuesta al escrutinio social con amplia disponibilidad de información sobre su accionar, de manera que todos los actores responsables de la actividad educativa, de su gestión y de sus resultados, se sometan a procesos de evaluación y rindan cuenta pública de los recursos que reciban.

 

 

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Nuestros Profesores. Reconocemos el rol central de los docentes y el carácter insustituible de la escuela, a quienes confiamos la formación de las nuevas generaciones. Ellos tienen toda nuestra confianza y requieren de una justa valoración de su trabajo, el reconocimiento por su desempeño que debe ser evaluado.  Hay que brindarles posibilidades de mayor profesionalización y una carrera profesional docente que estimule a todos los profesores. Se requiere una política de formación inicial que asegure calidad, pertinencia y brinde oportunidad de especialización de sus egresados. Se considera necesario rescatar el espíritu pedagógico y la vocación de servicio público presente en la formación de profesores en las históricas escuelas normales del país. Queremos respeto y confianza para nuestros profesores y nuestras escuelas; queremos que nuestros profesores y nuestras escuelas respeten y confíen en nuestros hijos.

 

 

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La comunidad escolar. Reconocemos a las instituciones escolares como comunidades que reúnen a docentes, alumnos, familia, padres y apoderados y otros profesionales en torno a un proyecto educativo.  En ese espacio se debe dar una convivencia  participativa fundada en el respeto y la solidaridad.